miércoles, 29 de febrero de 2012
Tus Ojos
ELEGIA
Giuseppe Ungaretti
lunes, 6 de febrero de 2012
A una gran amiga
http://www.lauramayolo.com/home/
El Día de Tu Llegada
El día de tu llegada será el día que no te veré,
Será el día sin sentidos de mis días,
Será el día en que los ríos dejen de correr,
Será el día en que las flores que me cubrirán,
No tendrán olor.
El día de tu llegada comenzaré un largo sueño,
O quizás despierte del sueño en el que estoy.
Jamás te conoceré, cuando tu llegues yo ya no estaré,
Habré partido a una nueva vida y de ti me olvidaré.
El día de tu llegada todo será oscuridad, mis días se acabarán
Y mi sangre se secará, los días no vividos jamás llegarán
Última Carta de Kurt Cobain
Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño. En estas tres últimas giras he apreciado mucho más a toda la gente que he conocido personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico Piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho a como había sido yo.
Llena de amor y alegría, confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general... Sólo porque a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva. ¡Comprensiva! Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por nuestras cartas y nuestro interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión. Y recuerda Courtney que es mejor quemarse que apagarse lentamente.
Paz, amor y comprensión.
KURT COBAIN
Querido Año Viejo
Estas son nuestras últimas copas
Los últimos cigarrillos que compartimos
También son los últimos versos que me vez escribir
Y yo que ya me estaba comenzando a encariñar
Pero bueno no nos pongamos nostálgicos
Y brindemos, por las flores que se desangraron
Y ya no están aquí
Por los sueños que me robaron
Y tú fuiste testigo
Por los sueños que comencé a soñar en tu seno
Brindemos por ese amor que conocí en tu regazo
Por los éxitos y también por la cantidad de fracasos
Por esos besos que no nacieron y siguen haciendo stop
Por los besos que nacieron y endulzaron o amargaron
Instantes de nuestro caminar
Brindemos también por esta despedida
Que no es triste, porque por fin descansaras
Estarás mejor allá, donde no te trataran como aquí
Como te tratamos nosotros cada uno de tus días
Que no escuchamos, hasta hoy, cuando decías
Que te ibas y no regresarías
Y dejaste tanta pobreza
Tanto dolor
Tanto vacio
Yo se que tu trataste
Pero no te escuchamos
Yo se que no es tu culpa
No llores por eso, que hoy es por fin tu día
Tu gran día, por lo menos tu ya descansaras
Así que seca esas lágrimas y brindemos por tu merecido descanso
Anda brindemos y déjale la preocupación
Al que vine a ocupar tu lugar
Que te puedo asegurar que horita no debe venir muy contenta
Viendo lo que le espera
Venir a combatir con nosotros
A menos que sea muy soberbio e iluso
Debe saber también que no le ira mucho mejor que a ti
Y sabes lo triste no es que te vas, lo triste y verdaderamente lamentable
Es que mañana viene otro
Y tú no me puedes llevar a mí contigo
Pero igual la gente levantara sus copas
Se abrazaran y lloraran
Y dirán Feliz año
Como hicieron cuando viniste tú
Y hoy que te vas
Se dan cuenta que no fuiste
Un feliz año…
Adiós en Noviembre
En otro espacio convoco tu rostro.
No ya en el cálido verdor de otro noviembre
en que unidos bebimos la dulce
fugacidad de lo real.
Ni en el designio feliz de las miradas
que creaban la noche como un sueño
certero y hondo de materia encendida.
Ni en la gracia
sutil de duelo
que creciendo quebró el orden del tiempo.
Ni siquiera en la lágrima.
Hoy convoco tu rostro en otro espacio.
En la muerte precisa de la palabra.
En su humillación y en su horror.
Guárdame en tu mano
-para siempre lejana-
el esplendor tenaz de esta ceniza.